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En el hostal se levanta una torre almenada de origen templario que es un componente importante del paisaje de la zona. Tiene ventanas adinteladas, puerta adovelada y almenas como remate y su principal finalidad era defensiva por la gran visibilidad que ofrecian del entorno.

Estas masías son los restos de su pasado relacionado con las órdenes militares, tienen su origen en la Edad Media. Villarluego, tras ser conquistada por Alfonso II hacia 1169, fue donado al maestro Gastón de la Orden del Santo Redentor, pasando en 1196 a depender de los templarios, que al año siguiente concedieron carta de población. Desde 1312 pasó a depender de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén.

 

 Muy cerca del hostal se encuentran las ruinas del Convento franciscano de Nuestra Señora del Monte Santo. Su origen se establece en al año 1506, cuando Juan de Herrero, injustamente condenado a muerte, fue trasladado a un monte cercano a la localidad, donde reveló que en ese lugar se hallaría una imagen de la Virgen y se fundaría un convento de religiosas. Así se cumplió y en 1521 apareció la Santa Imagen. En 1540 llegaron las religiosas franciscanas procedentes de Valencia. Los seguidores de Cabrera obligaron a las religiosas a abandonar el convento para utilizarlo como fortaleza, debido a su alto valor estratégico. Terminada la guerra carlista los liberales derribaron el convento. En la actualidad sólo quedan los restos de sus muros de piedra.  





Hostal-Restaurante Rural
“Torre Montesanto”

Villarluengo (Teruel)
Tel: 978-773000


info@torremontesanto.com